La venta de marihuana: ¿una prohibición absurda?

Sergio Villalta Libertad, Libertad individual Leave a Comment

Recientemente un hombre fue condenado a sufrir una pena de ocho años de cárcel por sembrar marihuana en la terraza de su casa.

Según se informó por la prensa la policía encontró 12 plantas sembradas en pequeños jarrones. El tribunal lo declaró culpable por cometer el delito de producción de substancias psicotrópicas.

Los jueces también comprobaron que el acusado utilizaba las plantas para hacer aceites, mantequillas y pastelillos de cannabis. Además, que compartía los pastelillos con otras personas. (1)

¿Se justifica la prohibición?

Entonces: ¿acaso no se justifica la prohibición de la venta y manufactura de narcóticos, para evitar que las personas se hagan daño a sí mismas?

Pero aceptar esto llevaría implícita la idea que es justificable iniciar el uso de la fuerza por el bien de los demás. Esto violaría el principio de no agresión.

Y una vez que se traspase esa línea no existe límite alguno. Porque siempre sería factible prohibir cualquier cosa. Bastaría que el gobernante lo justifique alegando que lo hace para proteger a la persona de sus mismos actos.

Si una persona conscientemente decide consumir un narcótico, incluso a sabiendas de que esto le produciría un daño fisiológico (o no estando enterado), ¿estaría mejor si por la fuerza se le impide consumirlos?

¿Estaría mejor esa persona si se le obliga a buscar los narcóticos en un mercado “ilegal”? ¿Estaría mejor si se le obliga a pagar un precio más alto en ese mercado?

Aunque el acto de consumir una droga sea considerado un acto “irracional”, no se consigue que la persona vuelva a la racionalidad si por la fuerza se le impide consumirla.

Explica el filósofo Murray Rothbard:

«Lo inmoral o “vicioso” puede consistir en una miríada de acciones humanas, desde asuntos de importancia vital, a ser desagradable con el vecino o dejar de tomar las vitaminas voluntariamente. Pero ninguna de ellas debería confundirse con una acción que debería ser “ilegal”, esto es, una acción que debe ser prohibida por la violencia de la ley (…) proscribir algo porque puede dañar a su usuario lleva directamente hacia la jaula totalitaria, donde la gente tiene prohibido masticar caramelos y está obligada a comer yogur “por su propio bien”»

Siendo que la perdición espiritual o el abuso autoinflingido no deben ser prohibidos por la ley, no existe razón suficiente para mantener esta clase de delitos.

Se argumenta en contra de la legalización al decir que: si el usuario de las drogas se llegara a enfermar por abusar de su consumo, tarde o temprano tendrá que recibir un cuidado médico. Por tanto, el resto de la sociedad tendrá que pagar por su irresponsabilidad.

Sin embargo, esto lejos de ser una razón para continuar con la guerra, es más una razón para reformar el sistema de salud de un país o el mercado de seguros médicos.

Con el actual sistema la irresponsabilidad del que abusa (no solo de las drogas ilícitas), sino también del tabaco y del alcohol eventualmente se le cobra a los demás. Sin embargo, esto no sería razón alguna para prohibir las bebidas alcohólicas o el consumo de tabaco.

Además, en un sistema donde cada quien deba pagarse su seguro médico, el que abusa de cualquier substancia tendría que pagar primas más altas. Porque correría un mayor riesgo de sufrir una enfermedad. Nadie debe pagar por la irresponsabilidad de otros.

La legalización

Ya en 34 de los 50 estados de la Unión el uso de la marihuana por razones médicas es legal. Y en otros 15 estados es también legal su uso recreativo.

Además, para el próximo año se planean realizar referéndums en los estados de Nueva York, Florida y Ohio. Es de esperar que el número de estados que legalizan la marihuana aumente.

El estado de Colorado fue el primero en legalizar su consumo recreativo en el año 2012. Ocho años después más de un tercio de la población de los EE.UU. vive en estados que han legalizado completamente su uso. (2)