Así como el embotellamiento vehicular es consecuencia de la incompetencia del gobierno de proveer suficiente red vial consistente con el crecimiento de la cantidad de vehículos, de la misma manera, la saturación de los hospitales públicos es consecuencia exclusiva de la incompetencia del gobierno de proveer suficiente oferta de hospitales y servicios médicos.
En vez de aumentar la red vial ante el congestionamiento automotor, muchos gobiernos responden con la violación de las libertades individuales, a saber, con la restricción vehicular. De igual manera, ante la insuficiencia de inversión en hospitales y personal médico, un gobierno incompetente responde con restricciones sanitarias en vez de aumentar la oferta de servicios médicos.

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