No existe en la literatura de la ciencia económica justificación para que el gobierno asuma el rol de empresario. El desperdicio de recursos es algo propio de empresas públicas que no están sometidas a la libre competencia. El despilfarro es lo propio de aquellos que administran recursos que no se han ganado con esfuerzo propio. Soresco (Sociedad Reconstructora Chino-Costarricense) no es excepción.

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