Costa Rica también debe rechazar las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional y el Tratado Pandémico.
Luego del absoluto fracaso de políticas implementadas con objeto de la llamada Pandemia del COVID-19, producida por el SARS-CoV-2 –un virus con una tasa de letalidad del 0,003% y, por tanto, incapaz de producir una verdadera pandemia–, se ha levantado un movimiento humanitario global que ya no exige transparencia a la OMS, frente a sus enormes conflictos de interés y a sus disposiciones politizadas y no basadas en la ciencia, sino que demanda la salida de nuestros países de esta organización y su desarticulación completa.
No obstante, la fallida, corrupta, desacreditada OMS sigue presionando por adoptar medidas que supuestamente harán un mundo más “equitativo y seguro” para todos (aunque pareciera que no necesariamente más saludable) frente a futuras pandemias –que vaticinan como buenos adivinos… ¿o será que las planean, crean y ejecutan –empezando con los estudios de ganancia de función en patógenos, continuando con ensayos pandémicos como el Evento 201, pasando por la censura médica, las campañas de terror de virus y enfermedades que constantemente vemos en los medios, y medidas anticientíficas y bien politizadas, entre otros–? [Ahí ustedes se auto-responden, yo ya tengo mi respuesta muy clara].
Volviendo al tema, estos instrumentos en los que la OMS, la OPS y el Órgano de Negociación Intergubernamental (INB, por sus siglas en inglés creado en 2021 para precisamente redactar y negociar un nuevo convenio, acuerdo u otro instrumento de salud internacional para reforzar la prevención, preparación y respuesta ante pandemias) han venido trabajando son las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional –que Costa Rica aceptó en el 2024– y el Acuerdo sobre Prevención, Preparación y Respuesta a Futuras Pandemias, conocido popularmente como el Tratado Pandémico, el cual es VINCULANTE PARA LOS ESTADOS PARTE –que en aquella oportunidad, gracias a la presión ciudadana que tantos hicimos en defensa de nuestra patria, nuestra libertad, nuestros derechos humanos, el gobierno rechazó suscribir–, tal y como pueden verlo en el oficio MS-DM-3260-2024.

A pesar de que los Estados Miembros no se pudieron poner de acuerdo para definir y aprobar el Tratado Pandémico en el 2024, la OMS, la OPS y el INB continuaron trabajando y es en abril del 2025 que llegaron a un acuerdo que finalmente el día de hoy fue adoptado en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), tal y como lo informa la también corrupta y desmeritada Organización Panamericana de la Salud –brazo continental de la OMS para las Américas– en su comunicado de prensa.

Ante las implicaciones de este Tratado Pandémico para nuestra nación, he planteado múltiples consultas a la Presidencia, al Ministerio de Salud y al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto [y sí, también muchos recursos de amparo porque no han querido contestar. De hecho, el 21 de abril hice una consulta sobre este tema y siendo que no contestaron, tuve que recurrir al Tribunal Constitucional por medio de un Recurso de Amparo (Expediente No. 25-013084-0007-CO) para hacer valer nuestros derechos de acceso a la información]. En fin, hoy [de forma misteriosa y repentina] han contestado indicando que desde el año pasado se decidió retirar al país de la negociación del Tratado Pandémico y que esa decisión se mantiene, por lo cual, pareciera que Costa Rica no ha aceptado el Tratado Pandémico.

Es importante destacar que el Director General de la OMS tiene la obligación –de acuerdo con el artículo 62 del Reglamento de la Asamblea Mundial de la Salud– de distribuir con antelación –al menos seis semanas antes– los proyectos de documentos o propuestas que se pretenden adoptar o ratificar durante la AMS a los Estados Miembros para su revisión. Además, el Artículo 60 del mismo reglamento menciona que los documentos de la Asamblea deben estar disponibles con suficiente tiempo para su examen por los Estados Miembros. Estas disposiciones aseguran que los países tengan tiempo adecuado para revisar propuestas, como resoluciones o acuerdos internacionales, antes de su posible ratificación. Esto no se dio ni en el 2024, ni en el 2025, siendo que los textos se mantuvieron en completo secreto hasta el momento de ser aprobados. El que nada teme…
Por otra parte, es importante resaltar que tanto Argentina como Paraguay rechazaron las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional en el 2024, y que el día de hoy, el acuerdo se adoptó con 124 votos a favor, 0 en contra, 11 abstenciones (Israel, Irán, Italia, Polonia, Eslovaquia, Jamaica, Ucrania, Guatemala, Rusia, Bulgaria y Paraguay) y 46 Estados ausentes, mientras que 13 no estaban habilitados para votar.
No obstante, una mayoría de países han aceptado y promovido estos dos instrumentos, lo que de acuerdo con el Artículo 19 de la Constitución de la OMS quiere decir que siendo que dos terceras (2/3) partes de la Asamblea han votado de forma positiva, se adoptará el acuerdo o resolución. Por su parte, el artículo 20 indica que al haberse adoptado cada Estado deberá ratificar e implementar el acuerdo tomado, salvo que en un determinado plazo no rechace o haga reservas al acuerdo aceptado en la AMS.

Pese a las votaciones que se han dado el día de ayer y el día de hoy, este Tratado Pandémico pierde fuerza siendo que es necesario aprobar el Anexo sobre el Sistema de Acceso y Distribución de Beneficios de Patógenos (PABS, por sus siglas en inglés), el cual seguirá en negociación hasta que intenten aceptarlo por medio de una nueva votación el próximo año durante la 79ª AMS.
Tomando en consideración los gravísimos errores, los amplísimos conflictos de interés que tanto la OMS como la OPS tienen, así como las enormes cantidades de dinero que nos cuesta ser parte de la OPS (al momento de escribir este documento, no hay datos disponibles sobre si hay alguna cuota que se pague anualmente a la OMS), como se puede ver en el oficio MS-DM-1001-2024, que indica que ser parte de esta organización nos ha costado (económicamente, no hablemos del costo humano, el costo a la salud y el costo a los derechos humanos y libertades individuales, ni los costos asociados al cumplimiento de órdenes de compra de fármacos que la OPS nos vende por medio del Fondo Rotatorio) a los costarricenses, en un plazo de 10 años (2013-2023) la suma de ₡1.886.340.858, 01 (es decir, unos US$3.725.563,20). Creo que en un análisis de Costo-Beneficio de ser parte de estas dos organizaciones, el resultado es 100% Costo – 0% Beneficio, con lo cual yo diría que ese dinero (y el que seguimos pagando), sería mejor utilizado en verdaderos programas de salud enfocados a mejorar la calidad nutricional de los costarricenses, a iniciar programas deportivos y de acondicionamiento físico y enseñar a los costarricenses a cuidar de forma integral su salud. Para eso no necesitamos a una OPS o a una OMS, metiendo sus narices en las políticas públicas de salud de nuestro país.

Claro, las críticas no se han hecho esperar. Hoy, el Secretario de los Human & Health Services (Ministro de Salud), de los Estados Unidos, Robert Kennedy Jr., ha lanzado hoy duras críticas a la OMS, y ha instado a más países a abandonar esta organización que se encuentra en decadencia, mientras que ésta busca encontrar más financiación siendo que al Estados Unidos (a inicios de esta nueva administración Trump) anunció su retiro de la OMS y consecuentemente la transferencia de fondos a ésta. Seguido de Argentina que también anunció el retiro de esta organización globalista

Pueden ver aquí un reportaje (en español) al respecto, por parte de En Primera Plana, de The Epoch Times.
Finalmente, el llamado de hoy de millones de personas es ¡Salgámonos de la OMS, de la OPS y renunciemos a estos acuerdos nefastos que comprometen la salud, la vida, la economía, los derechos humanos y las libertades individuales de los seres humanos alrededor del mundo!
¡Costa Rica no debe ser la excepción! Debemos unirnos a este movimiento de salud y libertad global y anunciar ya, la salida INMEDIATA de éstas corruptas organizaciones y dejar sin efecto estos acuerdos!

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