Mi preocupación en estas elecciones

Andrés Ignacio PozueloAndrés Pozuelo

A mí no me inquieta en exceso quién asuma la presidencia. La revisión de episodios clave en la historia económica del país muestra que las decisiones verdaderamente determinantes no han dependido tanto de la voluntad individual del mandatario como de factores externos —coyunturas internacionales, ciclos comerciales, restricciones financieras— y de la capacidad de adaptación del sector empresarial ante esos cambios. A lo largo del tiempo, han sido las presiones provenientes del entorno global y la respuesta estratégica de los agentes productivos las que han conducido a ajustes relevantes en nuestro modelo económico, más que los planes programáticos de un gobierno en particular.

Lo que sí resulta motivo de preocupación es la posibilidad de una Asamblea Legislativa dominada por un solo movimiento político que, hasta ahora, no ha mostrado una comprensión rigurosa de la complejidad económica contemporánea ni de las limitaciones institucionales del país. La concentración del poder legislativo en un grupo con escaso bagaje técnico o histórico suele derivar en decisiones impulsivas, conceptualizadas sin referencia al contexto estructural y, en ocasiones, desconectadas de las condiciones materiales que permiten o impiden la implementación de reformas.

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La cuestión central es si este movimiento está realmente dispuesto a abordar los problemas desde su raíz —es decir, intervenir en los nudos institucionales que han limitado la productividad, la inversión y la capacidad adaptativa del Estado— o si su intención responde más bien a una búsqueda de reivindicación política tras un periodo caracterizado por la confrontación retórica y por la ausencia de transformaciones estructurales.