Una alta tasa de desempleo es señal de que la inversión es pobre e insuficiente
Por: José Joaquín Fernández.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec), la tasa de desempleo alcanzó un 6,7% durante el trimestre de diciembre 2025 a febrero 2026. Esta cifra es excesivamente alta, inaceptable y constituye una verdadera alarma social. Sin empleo, no hay ingresos, y una tasa de desempleo elevada fomenta la pobreza, incrementa la delincuencia y profundiza la desigualdad. No debemos resignarnos ante esta realidad.
Por otro lado, la población ocupada a nivel nacional fue de 2,32 millones de personas, de las cuales 826 mil (36%) trabajan en el sector informal de la economía.
Como afirmó el expresidente estadounidense Ronald Reagan: “El mejor programa social es un trabajo productivo para quien esté dispuesto a trabajar”. En otras palabras, la política social más efectiva es aquella que mantiene el desempleo bajo y los salarios altos, permitiendo que las personas cubran sus necesidades sin depender humillantemente de la asistencia del Estado.
En contraste, Singapur tiene una tasa de desempleo del 2,0% y un ingreso per cápita aproximadamente cinco veces mayor que el de Costa Rica. Nuestro país puede aspirar a alcanzar niveles similares de empleo e ingresos, pero para ello es imprescindible transformar nuestra política económica.
Consideremos algunos principios fundamentales de la Economía. Solo la inversión privada puede generar empleo. Cuando un empresario invierte, destina una parte al capital físico y otra al capital humano. Por lo tanto, una tasa alta de desempleo indica que el país no cuenta con un entorno favorable para atraer la inversión necesaria que absorba la mano de obra disponible.
Otro principio básico es que el sector público no genera empleo neto; de hecho, lo destruye. Esto ocurre porque el salario de los empleados públicos se financia mediante impuestos que se extraen del sector productivo. Así, cada puesto creado en el sector público se financia a costa de la pérdida de varios empleos en el sector privado.
Además, un factor clave del alto desempleo en Costa Rica es el elevado costo del capital humano, producto de las cargas sociales. En Costa Rica, estas cargas representan el 37,66 % del salario, lo que constituye una barrera para la creación de empleo y evidencia una clara explotación del Estado hacia el trabajador.
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¿Cuáles son las claves del éxito de Singapur? La economía, como ciencia, ya ha demostrado qué condiciones permiten replicar el progreso de este país. No hace falta reinventar la rueda, contratar consultores, crear ministerios ni solicitar asesoría a burócratas de la OCDE.
Singapur lidera el Index of Economic Freedom (Índice de Libertad Económica) elaborado por Heritage Foundation. Esto significa que es el país con menor intervención gubernamental en su economía, donde los mercados libres operan con mayor intensidad. La Economía y la evidencia muestran que los países con mercados más libres tienen menores tasas de desempleo y salarios más altos.
Reducir el desempleo requiere implementar políticas que atraigan inversión y para ello se requieren mercados libres como el de Singapur. Por tanto, es necesario cerrar la mayoría de las entidades públicas que obstaculizan al sector productivo; necesitamos reducir o eliminar impuestos; reducir significativamente la burocracia; eliminar aranceles y promover el libre comercio; disminuir las cargas sociales; cerrar el banco central para evitar la emisión discrecional de dinero y permitir la libre competencia monetaria; introducir el sistema de cupones educativos para la educación primaria y secundaria, derogar los colegios profesionales creados por ley; derogar el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y que las universidades se financien con matrícula; sustituir los sistemas de pensiones de reparto por regímenes de cuentas individuales como en Chile; y romper monopolios (Recope, Fanal), monopsonios (ICE en generación eléctrica) y oligopolios (sistema financiero, mercado de seguros y operadoras de pensiones) establecidos por ley.
No seamos mediocres festejando una tasa de desempleo del 6,7%. Tengamos dignidad y exijamos políticas económicas que lleven el desempleo al 2% y que promuevan salarios crecientes de manera que nos permitan reducir la humillante dependencia de la asistencia social.
