Delirios del dictador. ¿Fascismo o libertad?

Antonio FernándezAntonio Fernández

Durante parte de julio y agosto del año 2020, Costa Rica aplicó una restricción vehicular diferenciada por cantones, una más permisiva para aquellos en alerta amarilla, y más restrictiva en naranja.

Dado un momento, el cantón de Belén pasó a alerta amarilla. Si tenías placa 1-2, entonces el lunes no podías circular, pero si de martes a viernes.

Los cantones colindantes de Belén estaban todos en alerta naranja, y ahí se podía circular con placa 1-2 únicamente el lunes, de martes a viernes las placas 1-2 estaban restringidas.

Entonces los que vivían en Belén y tenían placa 1-2, podían sacar su vehículo de martes a viernes, pero si salían de Belén, les aplican una multa, el retiro de placas y pérdida de puntos en la licencia. Aún si fueran de paso hacia otro cantón en la alerta amarilla.

Uno de los tantos disparates sin fundamento del dictador Salas. Mismo que ante la prensa había afirmado que las mascarillas daban falsa sensación de seguridad y que el virus no se transmitía por el aire (sin fundamento científico), solo porque se le ocurrió. Todo eso, para meses más tarde decretar el uso de mascarillas sin razón alguna.

Mismo dictador que había cerrado espacios abiertos como playas y parques (donde era menos probable un contagio) y promovido la saturación de medios de transporte masivos (como buses y trenes).

Mismo dictador que estableció que en bares y restaurantes solo se podía poner música instrumental para evitar contagios, y mismo dictador que creó un nuevo juego: el futbolín humano.

Hoy ese dictador niega el diálogo con quienes cuestionamos la obligatoriedad de los pinchazos, la duración de la aparente inmunidad, sus posibles efectos secundarios y la forma en que los pocos desafortunados que los sufran, reciban tratamiento oportuno y una respectiva indemnización.

Y dice el dictador que no tiene motivo para dialogar con gente “ignorante”, y lo secundan atorrantes del PLN como Roberto Gallardo y Leonardo Garnier, con el respaldo de una prensa mafiosa que simplemente nos dice: usted son los terraplanistas anti-vacunas?

Yo les pregunto a los costarricenses. ¿Están ustedes dispuestos a vivir en un país donde van a requerir indefinidamente permiso del gobierno para ingresar a los comercios? ¿Van a permitir que nos marquen como ganado con un código QR? ¿Van a tolerar que exista una verdad oficial establecida por el gobierno y grandes medios y que todo cuestionamiento sea ridiculizado y censurado?

Esto no es una lucha sobre los que confiaron en los pinchazos y los que no, es una batalla entre quienes defenderemos la libertad y los que agacharán la cabeza ante este fascismo sanitario. ¿En cuál bando están?