En el tercer libro de “La República”, Platón plantea el supuesto de una Ciudad Perfecta. De tal forma que, utilizando a Sócrates como personaje principal en su narración, éste aborda el tema crucial, de cómo educar a los guardianes de dicha sociedad ideal. En su análisis estos guardianes desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de la paz, la seguridad y la defensa de la Polis Perfecta. Dichos guardianes deben ser, como los perros, feroces con los enemigos y amigables con sus aliados, y deben poseer un deseo innato de conocimiento, un carácter filosófico. La educación de estos guardianes comienza con la música, que en este contexto se refiere a expresiones literarias como fábulas, cuentos e historias.
En la visión de Platón, la educación es la piedra angular para moldear una sociedad ideal. Argumenta que, en la niñez los futuros guardianes, deben ser educados en la virtud y hacerles entender que los dioses son inherentemente buenos. Por ello, se inclina por censurar ciertas narraciones, cuentos y mitos que retratan a los dioses y héroes como vengativos y crueles, ya que estas historias podrían influir negativamente en la formación de los guardianes. La censura y la restricción son esenciales para garantizar la formación de guardianes leales y obedientes, según Platón.
De manera que el enfoque en la educación como un medio para influir en la cultura y la sociedad no es nuevo. Es tan delicada esta etapa, que el mismo Platón abogó por una educación controlada y censurada en su búsqueda de una sociedad ideal. Claro en boca de Platón suena como un pecado venial.
Pero, que tal lo que promulgaba Antonio Gramsci, un teórico marxista, quién se tomaba la educación y la cultura muy en serio. Decía Gramsci: “Tomen la educación y la cultura, y el resto se dará por añadidura». Esta es justo la apuesta que hace el socialismo del siglo XXI; lo que se ha llegado a designar como “La Batalla Cultural”. Sin embargo, creo que esta apuesta fue realizada desde el siglo XX. En el caso de Costa Rica desde que el Estado tomo el control de lo que se conoce como la “educación pública”.
Entonces, surge la pregunta; ¿si este enfoque añejo hacia un control estatal absoluto sobre el currículum académico es beneficioso para la sociedad?; ¿O solamente a cumplido con la función de adoctrinar; o dicho coloquialmente “lavar cerebros”?
Quizá una educación más abierta y libre podría tener beneficios inexplorados. Es esencial reflexionar sobre la relación entre educación y control estatal. No se plantea eliminar la educación pública, pero si quitar el control estatal. Un maestro cuando enseña a un niño lo que realmente está haciendo es cambiar su cableado cerebral. Es decir, probablemente está trasformando para siempre la física, la química, la fisiología, la conducta, los procesos mentales en el cerebro del niño. ¿En serio queremos que quienes administran el Estado tomen esta decisión?
La educación estatal ha sido un ancla socio-cultural, limitando la capacidad de los ciudadanos para cuestionar y tomar decisiones independientes; sobre todo en algo tan determinante como es el voto. La relación entre educación y sufragio es fundamental. Sin embargo, la inclinación del ciudadano por votar por caudillos que arrebatan la libertad, el abstencionismo y la falta de participación ciudadana en las elecciones plantean interrogantes sobre el sistema educativo actual.
Al plantear la idea de arrebatarle al Estado la decisión curricular de la educación, se permitirá una educación libre. Permitirá que cada institución, avocada a la educación, compita con su propia oferta académica y el mercado determine cuál es la de su preferencia, e inevitablemente un verdadero empoderamiento del ciudadano ante la manipulación política y gubernamental.
En última instancia, la educación desempeña un papel fundamental en la formación de una sociedad ideal. El debate entre el control estatal y la libertad en la educación es esencial para definir la dirección que debe tomar una sociedad. Al adoptar un enfoque de educación hacia la libertad, descentralizada y basada en la competencia; el ciudadano tendrá el poder de discernimiento y la capacidad de cuestionar. Esto permitirá un Estado más acorde a las necesidades de una sociedad libre. La educación es el camino hacia la libertad. Talvez, no para alcanzar un Estado Ideal como lo propuso Platón, pero si para crear una sociedad con plena libertad.
