El Proyecto de Vida de Israel

Adrián JiménezAdrián Jiménez

El liberalismo es “El respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros”; así lo define, el doctor en Economía y en Ciencias de Dirección, el señor Alberto Benegas Lynch (Hijo). Y de este concepto surge un principio esencial, el principio de no agresión. He de confesar que mas allá de la definición, me he llegado a enamorar de esta oración. En lo personal es un pilar con el que intento dar equilibrio a mis actos en todo momento.

Todos los días para mejorar, en lo que sea que emprendamos, debemos estar en una constante rectificación pues no somos perfectos. De manera que para preservar este respeto irrestricto por el proyecto de vida del prójimo; creo es esencial mantener una búsqueda permanente tras la virtud. Entendiendo como virtud la práctica habitual de hacer el bien. 

El principio de no agresión implica que el uso de la fuerza va a ser con carácter defensivo y nunca ofensivo. La puesta en práctica de este principio no será tan palpable a la hora de tratar con los que comparten el mismo proyecto, como con aquellos que disienten y tienen un proyecto completamente diferente. Este principio enriquece la sociedad dado el carácter de provisionalidad del conocimiento, abierto a refutaciones. Cada nueva refutación significa un avance en la ciencia, y el conocimiento en una sociedad abierta. Un proyecto de vida es la expresión de un individuo buscando su propio interés, y justo al lado de este concepto se debe agregar que esta búsqueda en función de los intereses personales, de ninguna manera debe interpretarse como la potestad de violar el interés de otro.

Entonces en este mismo orden de ideas, es inaceptable tolerar que un intruso entre a un hogar y robe los bienes que están adentro, agreda físicamente a la familia, proceda a violar a la madre e hijas, para finalmente asesinar a todos en ese hogar. Este individuo violenta groseramente el plan de vida de este hogar. Pero es común escuchar, refiriéndose a casos como el descrito, que la víctima ha “valorado más sus pertenencias que la vida humana, la vida del agresor” esto cuando; una persona de bien se defiende matando a quien ha entrado a la casa por la fuerza a robar a realizar otros actos más violentos. Es esta idea insertada en los procesos mentales de la sociedad, que no le permite al individuo concluir que es todo lo contrario. Es decir, quien no valora su propia vida es quien se introduce en la propiedad de su prójimo para apoderarse de lo ajeno.

Israel hoy se defiende ante ese intruso que ha entrado por la fuerza, queriendo robar, violar y asesinar. Pero de nuevo, muchos piensan que Israel no debe defender a su familia. Por ser más fuerte, gracias a su esfuerzo y disciplina, entonces no debería defenderse. Debe permitir que le saqueen, que le destruyan, que le violen. Y de la forma más ruin y cobarde tampoco se puede opinar y abogar a su favor, pues es un tema muy delicado, es un tema polémico. El mensaje es: ¡Adelante! Sigan impunemente irrespetando el proyecto de vida del prójimo, al final de cuentas no es mi proyecto. ¿Cierto? Esto no es nuevo, la historia se repite, y se repite, y se repite, y seguirá así infinitamente. Pero cuidado, podría llegar ese día cuando se llegue a irrespetar tu proyecto de vida; ¿y qué vas a hacer? Seguro no te vas a defender. Ya lo decía Dante Alighieri en La Divina Comedia : “Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”.