Un astronauta jubilado se presentó recientemente en el Congreso para solicitar que no se cierre la “agencia espacial”. Dijo que es necesaria para crear nuevos mercados, atraer inversión y fomentar la investigación en el campo de la industria espacial. Se equivoca.
El gasto público es ineficiente
Tal vez el más famoso dictum de Milton Friedman (Premio Nobel de Economía, 1976) es que nadie cuidará el dinero de otro con el mismo esmero y atención que lo haría con su propio patrimonio.
Siempre el gasto público es ineficiente debido a la ausencia de los incentivos de un mercado libre. Dado que todo ente estatal funciona afuera del sistema de precios su ineficiencia es permanente.
Friedman explica:
“El sistema de precios funciona tan bien, tan eficientemente la mayor parte del tiempo, que no somos conscientes de ello. Nunca nos damos cuenta de lo bien que funciona hasta que se le impide funcionar y entonces rara vez somos capaces de reconocer, ni tan siquiera, la causa del problema.” (1)
Ningún ente estatal (sea una “agencia espacial” o no) cuenta con los estímulos para mejorar la calidad de sus servicios y reducir sus costos. La historia y la lógica demuestran que muchos entes fueron en un inicio pequeñas oficinas públicas, pero terminaron siendo grandes monstruos con decenas de miles de empleados.
Friedman agrega:
“(…) una cosa es afirmar el propósito al que una institución, especialmente una institución gubernamental, “debería servir” y otra muy distinta es describir los propósitos a los que realmente sirve. Las intenciones de las personas responsables de instaurar la institución y la de aquellos otros que la hacen funcionar pueden, a menudo, diferir por completo. Igualmente importante, es que los resultados logrados también difieren, a menudo y en gran medida, de aquéllos que se pretendieron.” (2)
Todo ente estatal nace con ese defecto congénito. Su burocracia se expandirá, su ineficiencia será crónica y el costo de su operación siempre se carga sobre la espalda del pagador de impuestos.
Las alianzas público-privadas
Se dice que la “agencia espacial” servirá para hacer alianzas “público-privadas” en la industria espacial y que eso beneficia al país.
Sin embargo, la práctica de transferir el costo de un fracaso económico de un ente estatal hacia el pagador de impuestos es bien conocida. La historia de CODESA y sus astronómicas pérdidas son el ejemplo perfecto.
Toda aquella empresa que desea invertir en la industria espacial es bienvenida. Pero siempre que lo haga con su dinero, no con el dinero de los impuestos; y para hacer eso no necesita de una “agencia espacial”.
Cuando un empresario no asume las consecuencias de sus errores, sino que transfiere ese costo a su “aliado estatal”, las pérdidas económicas se socializan.
Es como un adolescente que en un casino juega con fichas prestadas. Sabe que, si pierde, otro le pagará sus deudas. Una locura. Es mejor cerrar la “agencia espacial”.
- (1) Friedman, Milton y Friedman, Rose; Libre para Elegir, p. 14, 1980.
- (2). Ibíd. p. 23, 1980.
