Muchas cosas han sucedido en los últimos 5 años. Cosas que si nos hubieran dicho hace 6 años que sucederían, hubiéramos pensado que era una película de ciencia ficción, casi emulando la segunda película de Misión Imposible en donde Ethan Hunt debe evitar que Quimera, un virus mortal, sea liberado con el objetivo de vender una cura a este patógeno.
Cosas como un virus hecho en laboratorio que se “fugó” (¿o fugaron a propósito?), paralizar países enteros, confinar gente saludable en sus casas, violentar los derechos y libertades de toda la humanidad y encima, coaccionarnos y manipularnos a ponernos unas vacunas genéticas (basadas en ARN mensajero sintético modificado en nucleósidos o en Adenovirus vectorizado) experimentales (desarrolladas en menos de 6 meses) sin estudios de seguridad y eficacia, entre muchas otras, nos hubieran parecido –sin duda– una película de ciencia ficción.
Bueno, como sabemos, lamentablemente no ha sido ficción sino una realidad de enormes, terribles, y lucrativas implicaciones. Claro, todos quieren una tajada del pastel de esta industria pandémica billonaria, que representa al menos entre 2.94 y 3.51 billones de dólares. Las farmacéuticas cobraron enormes cantidades por sus fármacos –incluidas las asesinas vacunas genéticas COVID–, los hospitales cobraron por los enfermos que atendieron, las funerarias por los servicios fúnebres, las compañías que producían mascarillas, gabachas, desinfectantes y/o pruebas diagnósticos también se ganaron su parte, las aseguradoras no se quedaron atrás, las empresas que venían productos médicos y otros insumos también. No podemos dejar por fuera las agencias de noticias (cuyas campañas de terror mediático vendieron como agua en el desierto), las empresas tecnológicas por supuesto que ganaron una “platica extra” como por ejemplo Zoom Video Communications, Netflix y otras plataformas de streaming (con objeto de los confinamientos y el consecuente teletrabjo). En fin, hasta las compañías que venden papel higiénico hicieron “su agostico” con la llamada Pandemia del COVID-19 que se derivó de un virus con un 0,003% de letalidad.
De hecho, tal y como presenta euronews., la plandemia fue un negocio redondo para muchas empresas (yo diría que muy posiblemente mucho más de 32).
Al margen de las instrumentos promovidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como lo son las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI) del 2024 adoptadas por Costa Rica y el Acuerdo sobre Prevención, Preparación y Respuesta a Futuras Pandemias (conocido como el Tratado Pandémico) con lo cual buscan recibir su tajadita del pastel, hay algo aún mucho más peligroso que podemos encontrar en lo que la Ministra de Salud habló el día de ayer en su entrevista con Amelia Rueda y Extra Radio.
Como les informé anteriormente, Costa Rica no participó en la votación del Tratado Pandémico y según lo que dijo Munive ayer, están a la espera de conocer la totalidad del instrumento –siendo que aún está pendiente la negociación del Anexo PABS que se pretende llevar a votación en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) del 2026–, así que no es que se rechazó o que “no va la cosa”, sino que la dejaron en Stand-By.
No obstante, pareciera que aún manteniendo este Tratado Pandémico en stand-by, se están dando pasos que están alineados con este y con las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (que si se aceptó en el 2024), al margen de las negociaciones de la OMS. ¡Sí! ¡Muy soberanitos éstos!
La 2nda Vicepresidente y Ministra de Salud, señalaba ayer que se ha abierto un laboratorio de Nivel III en Costa Rica para realizar análisis de muestras y pruebas diagnósticas a virus, hongos, bacterias, parásitos, venenos y otras toxinas, por ejemplo, con potencial pandémico a partir de muestras tomadas de animales, del ambiente y de seres humanos en apego a la estrategia “UNA SOLA SALUD” de la OMS.
Estas muestras tras ser analizadas –y en caso de que sean clasificadas como “patógenos con potencial pandémico”– pueden ser patentadas. Estas patentes pueden ser vendidas a empresas que hagan pruebas diagnósticas que usarán para crear alarmismo y una “narrativa pandémica” o bien, para crear fármacos… ¡Exacto! ¡Nuevas vacunitas! Por supuesto, la ministra dejó entrever que se pretende vender los servicios al resto de Centroamérica y a República Dominicana, con lo cual podríamos ganarnos “unos chuminitos” extra, pero no se habla del riesgo de ir a buscar lo que no se nos ha perdido. Bien lo dice la Biblia: “el que busca, encuentra”. Con estas acciones están arriesgando abrir una caja de pandora, sobre todo si tomamos en cuenta que Costa Rica posee un 5% de de la biodiversidad del mundo, que comprende peces, reptiles, aves, anfibios, mamíferos e insectos, hongos en plantas o las mismas plantas. ¿Qué podrían encontrar si se internan a buscar muestras en uno de nuestros bosques primarios, por ejemplo?
Entendamos: este negocio pandémico lo pueden hacer con el Tratado Pandémico o sin él, con el RSI o sin él, con la OPS y la OMS, o sin ninguna de ellas. De una manera muy “soberana” podríamos estar abriendo una peligrosa caja de pandora a partir de las ambiciones de algunos que podrían recibir recompensas por financiar este lucrativo y peligroso negocio!
Con esto deseo decirles, estimados costarricenses, que las autoridades nos están viendo la cara. Señora Munive y señor Chaves, no todo en la vida es plata. La dignidad de la vida humana no se compra. ¿Adonde dejaron los principios, los valores, la ética? ¿O será que ustedes esperan convertir a Costa Rica en una especie de Wuhan? ¿Acaso no hemos aprendido ya de los terribles errores que se han cometido en el pasado?
Por favor, señores, ya rechacen el Tratado Pandémico de una buena vez. Sigamos los valientes pasos de Estados Unidos y de Argentina y salgámonos de la OMS y de la OPS, dos organizaciones corruptas, con enormes conflictos de interés y una paupérrima bioética, cierren ese laboratorio de nivel III y enfoquémonos en mejorar la salud y el bienestar de los costarricenses de forma integral.
***Si quieren conocer más sobre la estrategia de UNA SOLA SALUD de la OMS, les invito a ver el programa que hice con la Lic. Lorenia Trueba, haciendo click aquí.
