“En vez de un 3.4% de crecimiento que inicialmente proyectó (crecimiento de por sí bajo), ahora el Banco [Central] estima que dicha tasa será un 18% inferior; esto es, que la economía … crecería tan sólo en un 2.8%. … a pesar … [de] una baja en los precios del petróleo y de otras materias primas, [que] le ha permitido al país tener una mejora en sus términos de intercambio. … [E]ste menor crecimiento esperado se reflejará en un aumento del desempleo y del sub-empleo e incluso de lo que se denomina economía subterránea.
El informe del Banco es notoriamente omiso acerca de la incertidumbre que el sector privado ha venido experimentando en los últimos tiempos, que bien podría no estar invirtiendo lo posible a causa de expectativas de aumentos de impuestos que reducirán las rentabilidad de sus inversiones prospectivas.
No conozco país en donde mayores impuestos a la economía privada dan lugar a un mayor crecimiento de la economía. Reducir el gasto público es la medida adecuada, si queremos que nuestra economía vuelva a crecer a tasas aceptables y que, por tanto, se pueda reducir el desempleo y con ello aumentar los ingresos de los hogares y reducir la pobreza”; afirma Jorge Corrales Quesada.
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