¿Regular el precio de los medicamentos?

Sergio VillaltaSergio Villalta

Por: Sergio Villalta

La semana pasada se publicó el decreto de “Regulación del margen máximo de comercialización bruto de todos los medicamentos registrados ante el Ministerio de Salud“. La norma fija un margen máximo de comercialización de 17,5% para mayoristas y del 34,5% para minoristas.

Sin embargo, ¿debe el gobierno decirle a un comerciante cuál es su margen de ganancia? Cualquier intervención estatal en un mercado libre es una violación de la libertad.

Con este decreto el gobierno les dice a los comerciantes farmacéuticos: “ustedes no saben cuál es el margen de ganancia correcto. El Estado sí lo sabe, y lo fijará por decreto”

El actual gobierno no desea que los precios se fijen en función de la oferta y la demanda. Prefieren hacerlo desde un escritorio mediante el puño y letra de un ministro de gobierno.

Los precios

En un mercado libre, los precios son la expresión de las preferencias (siempre subjetivas) que surgen entre los compradores y los vendedores.

Cualquier intervención gubernamental distorsiona las señales que transmiten los precios, en consecuencia, se perjudica la asignación más eficiente de los recursos.

Sin la información que transmiten los precios, los productores no sabrían qué cosa producir. Mientras que los compradores no podrían evaluar el costo real de adquirir un producto. Cualquier intervención estatal en relación a los precios impide que la información correcta llegue a los oferentes y consumidores.

El mercado de los fármacos

Pero, se dirá que el mercado de los productos farmacéuticos no es un mercado libre y que estamos bajo un oligopolio. Ciertamente, eso parece que es así.

Estamos bajo el zapato de dos o tres grandes laboratorios y de dos grandes cadenas mayoristas. Entonces, lo correcto sería intentar abrir de forma total el mercado, eliminando todas las barreras de entrada para que la cantidad de oferentes sea mayor.

Pero, este gobierno conduce en contravía.

En lugar de bajar impuestos, tasas y aranceles a los insumos y materias primas, bajar cargas sociales, desregularizar, y atraer mayores inversiones foráneas al mercado local farmacéutico, el gobierno se fuga por la salida fácil del control de precios mediante un decreto.

Los márgenes de ganancia

El margen de utilidad es un semáforo, que le indica al productor si debe lanzarse a nuevas aventuras en la innovación y desarrollo de sus productos.

Entre más alto sea la utilidad, mayor será el estímulo para que el productor lance sus dados al aire con nuevos productos, que sean más eficientes e innovadores. Entre más bajo sea, menor será el aliciente para arriesgarse en realizar nuevas inversiones para ofrecer nuevos productos.

El mercado negro

¿Qué sucederá a largo plazo? Lo que siempre sucede. Cuando los precios se falsifican por arte y gracia de la mano del gobernante, y mientras la demanda siga aumentando, surgirá un frondoso mercado negro.

Mientras más bajas sean las ganancias y más controles existan sobre los precios finales, mayor será el incentivo para que los comerciantes decidan vender al precio real de mercado.

Pero, solo podrán vender sus productos al precio verdadero en un “mercado negro”, donde los compradores y vendedores pactan voluntariamente el precio sin la interferencia del Estado.

El silencio de la industria

Lo que ha hecho el gobierno con este decreto es expropiar una parte de las ganancias del comerciante. Como toda expropiación, se trata de una grave violación a los derechos de propiedad.

Entonces, ¿por qué los grandes actores del mercado farmacéutico no han protestado? Porque a largo plazo es conveniente para sus intereses que se fije una utilidad por unidad. Esto se convierte en una barrera de entrada para los nuevos competidores.

Las grandes cadenas tienen un amplio espacio para absorber la regulación y los costos. El pequeño propietario de una farmacia de barrio no tiene ese mismo espacio de maniobra.

Una vez más, este gobierno juega a titiritero. La sinfonía de los precios, la convirtió en un himno fúnebre. Un día sombrío para la Libertad.