Según el estudio de la Academia de Centroamérica, “El Sector Público en Costa Rica: Desafíos Institucionales y Oportunidades de Mejora”, Costa Rica cuenta en el 2016 con 332 entidades públicas. Con tanta institución, el control de gasto y la transparencia en el uso de los recursos se vuelve muy complicado dando lugar a la duplicidad de funciones y abriendo portillos a la corrupción.
Otro error que se traslada al consumidor
El AyA pagó ₡2.300 millones de más a sus 3.200 empleados en los últimos 20 años, cuyo monto se ha visto reflejado en las tarifas que paga el consumidor. ¿De qué sirve que AyA tenga auditoría si no cumple su deber y cuyo costo es, además, pagado por el consumidor? ¿De qué ha servido la Aresep que tampoco se percató de tal anomalía?
Asumimos que, nuevamente, los funcionarios públicos responsables de tal error quedarán, no solo impunes, sino que seguirán en sus cargos ganando salarios que no se han ganado.
Un Gobierno consistente
El Gobierno es totalmente consistente en gastar más, en endeudarse más, en abrir portillos para gastar aún más y que lo que desea hacer tener más recursos para seguir gastando todo lo que se pueda. Frenar el déficit, como lo ha dicho Luis Guillermo Solís, no es más que una prédica falsa. Su inconsistencia está en las falsas promesas de disciplina fiscal, usadas tan sólo para extraer más recursos de la economía privada para satisfacer sus fundamentos ideológicos.
Debemos reducir el gasto público como porcentaje del PIB
El problema en Costa Rica no es solo el déficit fiscal, sino el tamaño atrofiante del gobierno. El problema no se limita a que el gobierno gaste o administre mal; el problema de fondo es que el gobierno se ha excedido en sus funciones y se encuentra sobredimensionado con un total de 333 entidades púbicas.
Existen instituciones, ministerios, programas y empresas públicas que no cumplen función social alguna y que deben cerrarse, con o sin, déficit fiscal. Se cree que el cierre de instituciones públicas generaría desempleo masivo. Lo anterior no es cierto si se sigue la siguiente propuesta.
Luis Guillermo Solís y el principio de “primero el bombero”.
¿Por qué el Presidente Luis Guillermo Solís, en vez de anunciar recorte en programas sociales por la no aprobación de impuestos, no anuncia recortes en viajes, asesorías o consultorías? ¿Por qué LGS no anuncia el cierre de la Sociedad Reconstructora Chino Costarricense S. A. (Soresco), Conavi, Mideplan, Sinart, ICT, DIS, Japdeva, Inamu, Ministerio de la Presidencia, Micitt, Incofer, Inder, MAG, INVU, etc? ¿Por qué LGS amenaza los programas sociales pudiendo recortar planilla en Recope, ICE, INS, universidades estatales, Banco Central de Costa Rica, Ministerio de Hacienda, etc.?

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