De la democracia a la dictadura: La agenda del chavismo

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

Por: José Joaquín Fernández.

Rodrigo Chaves representa una amenaza para la estabilidad democrática de Costa Rica debido a sus intenciones de perpetuarse en el poder. Esto pondría en riesgo las libertades fundamentales del país y abrir la puerta a un escenario similar al de Venezuela donde la división de poderes es una farsa, la libertad de prensa no existe y la oposición es silenciada.

Es de conocimiento público la intención de Rodrigo Chaves de extender su permanencia en el poder colocando a un títere en la presidencia de la República y otros 35 títeres en la Asamblea Legislativa. El mismo presidente Chaves lo insinúa en algunas de sus conferencias de prensa de los miércoles. Las declaraciones de José Miguel Villalobos, abogado, socialista y porrista del presidente Chaves son claras al respecto. Por su parte, la diputada oficialista, Pilar Cisneros, habla de una “dictadura del pueblo”, que refleja un discurso similar al de otros líderes autoritarios de la región.

Ingenuos y desconocedores de la historia son aquellos que piensan que perpetuar a una persona en el poder garantiza la prosperidad, la libertad y el progreso económico y social.

Por otro lado, Rodrigo Chaves ha demostrado, como cualquier socialista, un interés claro en implementar muchísimos más impuestos. Esto ahuyentaría la inversión, aumentaría el desempleo y la pobreza.

Gracias a Dios, el chavismo tiene una representación minoritaria en la Asamblea Legislativa y el pueblo de Costa Rica cuenta con una oposición sólida que se enfrenta a las intenciones del Poder Ejecutivo de incrementar los impuestos.

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La estrategia de comunicación del chavismo ha adoptado tácticas que evocan las prácticas de Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, quien afirmaba: “Miente, miente, que algo quedará; cuanto más grande sea la mentira, más gente la creerá”.

Según el discurso oficialista, Chaves se presenta como un firme opositor a la corrupción. Sin embargo, la realidad muestra que participa activamente en prácticas corruptas, al igual que sus predecesores. Algunos ejemplos los tenemos con los contratos a dedo que se hizo con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y los decretos de emergencia sacados de la manga con el fin de evitar los controles de la Contraloría General de la República. Solo alguien profundamente implicado en la corrupción podría impulsar un proyecto como la llamada “Ley Jaguar”, cuyo propósito era debilitar los controles de la Contraloría encargados de supervisar y garantizar el correcto manejo del gasto público.

Es clara la intención de Chaves de brincarse los controles y de rendir cuentas sobre el uso del erario. La intención del chavismo es abolir los controles para hacer todavía más grande la fiesta de corrupción.

El chavismo busca desacreditar a los diputados de oposición en la Asamblea Legislativa, acusándolos de ser un impedimento para el progreso de Costa Rica. Sin embargo, la realidad es que el verdadero obstáculo para los proyectos de ley que beneficiarían al país ha sido el presidente Chaves y su grupo de diputados, encabezados por Pilar Cisneros. Veamos algunos ejemplos.

Rodrigo Chaves manifestó su rechazo a la disminución del impuesto sobre los combustibles, se posicionó en contra de la reducción del impuesto a la propiedad de vehículos (marchamo) y también se opuso a la rebaja del impuesto sobre la renta aplicado a los trabajadores independientes.

Rodrigo Chaves rechazó y vetó la ley impulsada y aprobada por los diputados de oposición para que el cobro del impuesto sobre la renta se aplicara de manera territorial en lugar de universal. Además, vetó la reducción del impuesto para vuelos dentro de Centroamérica.

El presidente Chaves, junto a su ministro de Hacienda y los diputados oficialistas liderados por Pilar Cisneros, han planteado la eliminación de exoneraciones a las zonas francas, la supresión de beneficios fiscales para equipos médicos, la implementación del impuesto de renta global, el aumento del impuesto sobre la renta para pequeñas y medianas empresas (pymes) y la creación de un impuesto a las transacciones digitales realizadas a través de SINPE.

Si se aprueba la agenda tributaria propuesta por el chavismo, el desempleo y la pobreza serían mayores. Mientras tanto, sus seguidores claman: “¡No afloje, presidente!”. En poco tiempo, Chaves será otro pensionado de lujo al convertirse en otro exmandatario beneficiado por el régimen de pensiones para expresidentes; considerado uno de los más injustos debido a su escasa cotización.

Que Dios ilumine al pueblo costarricense de buena voluntad para que en el 2026 podamos liberarnos no solo de la agenda tributaria impulsada por el presidente Chaves, sino también de sus inquietantes intentos de perpetuarse en el poder.