¿Es la internet un derecho?

Sergio VillaltaSergio Villalta

Recientemente una candidata presidencial manifestó en un debate que “…la internet es un derecho…”; en ocasión a la falta de acceso de muchas personas a este recurso. Sin embargo, ¿es realmente la internet un derecho?

Se dirá que hoy en día es muy necesario que todas las personas tengan acceso a la internet de manera oportuna. Pero, ¿es esta necesidad por si sola algo suficiente para afirmar que es un “derecho”?

Porque existen muchas otras cosas que también son muy necesarias en la vida moderna: la vivienda, un seguro médico, la recreación, la educación, etc. Entonces, ¿también sería correcto afirmar que la vivienda es un “derecho”? ¿Y el cuidado médico y la educación también son “derechos”?  

Para examinar este asunto es necesario primero extinguir la hoguera electoral. En segundo lugar es necesario entender qué cosa es un bien económico.

Los bienes económicos

La educación, la salud, la vivienda, etc. son bienes económicos, no son “derechos sociales” o “derechos de segunda generación”. Un bien económico es un objeto que por su naturaleza es escaso y que debe satisfacer una necesidad propia del ser humano. 

En consecuencia, la educación y un seguro médico, entre otras muchas cosas más, son bienes económicos. Porque los recursos necesarios para brindar esos servicios son escasos (limitados), y porque las necesidades que satisfacen implican un costo de oportunidad.

Negar esto es incurrir en un absurdo. Por el contrario, existen otros objetos que sí son derechos por naturaleza propia. La vida es un derecho natural, así como lo son también el derecho a la libertad y el derecho a la propiedad. Porque lo único necesario para ejercer estos derechos es que las demás personas y el Estado no impidan su gozo. 

Por ejemplo, para ejercer el derecho a la propiedad no es necesario que otra persona haga algo, salvo que se abstenga de robar la propiedad ajena. Y para que una persona ejerza su derecho a la vida no es necesario que otra persona realice algo, salvo que se abstenga de atentar contra la integridad física del primero.

Por el contrario, para que una persona disfrute del “derecho a la educación universitaria”, del “derecho a un seguro médico” o para que ejerza su “derecho a tener una vivienda digna”, es necesario que alguien más pague el costo de esos bienes. 

Porque obviamente todos estos objetos implican un costo y necesariamente alguien más deberá pagar ese gasto, para que otro disfrute del “derecho a una vivienda o a un seguro médico”.

Los mal llamados “derechos sociales” es la expresión que se usa para justificar la obligación impuesta a un grupo de la sociedad, para que terminen pagando los bienes que otros consumen.

En igual sentido, si alguien afirma que la “internet es un derecho”, lo que en verdad dice, es que le impondrá una obligación a un grupo en la sociedad, para que pague el consumo de otras personas.  

Esto significa que el primer grupo, que está obligado a pagar ese costo, deberá trabajar pero no podrá aprovechar los frutos de su esfuerzo; porque estos recursos serán utilizados para costear el consumo de otros.

La internet

Desde luego, es muy lamentable que muchas personas no puedan generar la riqueza suficiente para pagar todos los bienes económicos que necesitan – incluida la internet -, y satisfacer así todas sus necesidades.

Pero la solución no es obligar a otras personas a pagar por esos bienes, sino crear las condiciones para que todos podamos generar más riqueza, y así pagar todos los bienes que necesitamos para vivir dignamente. 

Desde luego, para las personas que por sus limitaciones físicas no puedan generar la riqueza suficiente para pagar todas sus necesidades y vivir dignamente, existe la caridad. 

Sin embargo, esto es muy diferente a considerar que todos tenemos el “derecho” a una vivienda, el “derecho” al cuidado médico, el “derecho” a la educación superior y el “derecho” a contar con una conexión de internet. 

La pobreza

El problema de la pobreza, es decir, el problema de la carencia de internet, vivienda, educación, de atención médica y de muchos otros bienes necesarios, no es un problema de “derechos”, sino un problema de generación de riqueza.

Por ejemplo, en la Constitución de Corea del Norte en los artículos 71 y 72, se garantiza el “derecho a la salud” y el “derecho a la educación” de forma “gratuita” a toda su población. Sin embargo, sus habitantes viven en la más absoluta pobreza y carecen de la más minima atención médica.

Lo mismo sucede en Cuba, en todas las tiranías marxistas y en muchos países latinoamericanos, donde sus constituciones son ambiciosas en crear toda clase de “derechos”

Si las cosas fuesen tan fáciles, bastaría con decretar por ley toda clase de “derechos” para mejorar la vida de las personas. ¿Por qué no un “derecho al turismo”? ¿A los videojuegos, a la práctica del ajedrez, etc.? 

Conclusión

Por estas razones es necesario entender que un derecho nunca puede referirse al pago de un bien económico. Porque los derechos nada más exigen del resto de las personas en la sociedad el abstenerse de una conducta. 

Los únicos derechos naturales que existen son el derecho a la vida, el derecho a ser libre y el derecho a la propiedad. Todo lo demás son bienes económicos que implican un costo. 

Y el político que prometa un derecho para adquirir esos bienes, lo que en verdad dice, es que sacrificará a un grupo en la sociedad para el beneficio de otro. Esto es utilizar al hombre como un medio (una cosa), para el beneficio de alguien más.