EEUU imprime plata. Con ese dinero basura, compra bienes en el exterior. Los países proveedores abren cuentas de eurodólares. Los países en desarrollo se endeudan hasta el cuello y emiten eurobonos. Los bancos centrales imprimen moneda local y crean inflación y la corrupción aumenta. El Fondo Monetario Internacional (FMI) viene a “salvarlos” regalando plata a líderes corruptos y obligándolos a subir impuestos. Las economías se caen por la inflación y los impuestos. El caos civil aumenta y la gente migra hacia EE.UU. y Europa. Los países en desarrollo se descapitalizan y se empobrecen.
Un círculo vicioso que muchas veces termina en guerras.
Además, el FMI no es banco, es un exportador de inflación. La mayoría de los economistas de “Excel” insisten que el FMI es un banco. Pero en realidad, no es un banco porque, no acumula, ni custodia, ni presta valor real.
El FMI es parte del sistema de “falsificación de valor” que, por medio del aumento de agregados monetarios con préstamos impagables, se logra exportar inflación norteamericana a países en desarrollo.
Este sistema se creó después de la Segunda Guerra Mundial, con el propósito de desfogar dólares en exceso que imprime la FED; exportando así, la inflación norteamericana a países en desarrollo, y a la vez, manteniendo a los mercados financieros contentos.
Los países que han buscado realmente llegar a ser desarrollados, no buscan al FMI porque, saben que, la intervención estatal que esta institución busca es por lo general una intervención Keynesiana que mantiene a los países en desarrollo adictos a la importación de la inflación norteamericana.
