El mayor obstáculo para el crecimiento económico es el exceso de Estado; no la falta de oferta monetaria.
El pasado 23 de julio la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) acordó reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos base para ubicarla en 3,00% anual.
Según el comunicado del BCCR, la decisión se tomó en vista de que la inflación se encuentra por debajo de su meta del 3% y debido a la desaceleración de la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec), Costa Rica experimentó una deflación en el 2025 de 1,23%. Para julio del 2026 la inflación interanual se ubicó en -0,28%.
Algunos economistas, critican que la inflación esté cercana a cero y promueven que el BCCR debe tomar medidas para que la inflación suba al 3%. Según ellos, la inflación estimula el crecimiento económico.
Sin embargo, la TPM solo sirve para determinar la tasa de inflación y no la tasa de crecimiento tal. Cuando baja la TPM el resultado es que se produce una expansión de la oferta monetaria. Este aumento de la oferta monetaria se traduce en un aumento de la tasa de inflación. Como bien dijo Milton Friedman, premio Nobel en Economía: “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que es y puede ser producido sólo por un aumento más rápido en la cantidad de dinero que en la producción”.
El crecimiento económico no se estimula con una mayor inflación. Por el contrario, la inflación desacelera la tasa de crecimiento de la economía y reduce la creación de empleo. Al respecto, el Deutsche Bundesbank, en su libro “Política Monetaria del Bundesbank”, afirma lo siguiente:
“En el curso de los años sesenta, si no antes, la evolución económica de los países industrializados del mundo occidental desvirtuó la suposición, a veces muy extendida, de que el nivel de empleo de la economía puede ser incrementado, de forma duradera, con el estímulo de una inflación más o menos rápida. Antes bien sucede lo contrario: la estabilidad de la moneda es, a largo plazo, un supuesto importante para el buen funcionamiento de la economía de mercado y, con ello, para un próspero crecimiento económico y un alto nivel de ocupación”.
En otras palabras, la inflación no estimula el crecimiento económico ni la generación de empleo. Por el contrario, la inflación desacelera la tasa de crecimiento de la economía y reduce la creación de empleo. Esta idea se repite en la documentación de muchos de los más importantes bancos centrales del mundo como el Banco Central Europeo y el Banco Central de Canadá.
La inflación, aunque pequeña, distorsiona las señales de los precios y por eso dificulta la toma de decisiones correctas.
Para estimular el crecimiento económico necesitamos implementar políticas que favorezcan un clima de inversión, a saber: reducir y eliminar impuestos, reducir el número de entidades públicas, reducir la burocracia, desregular la economía para permitir mayor competencia, reducir las cargas sociales, llevar todos los aranceles a cero (libre comercio), cerrar el BCCR, acabar con el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) (que las universidades se financien con la matrícula), romper monopolios (Recope, Fanal), monopsonios (ICE en el mercado de generación eléctrica) y oligopolios (Sistema financiero, mercado de seguros y operadora de pensiones) creados por ley y sustituir los regímenes de pensiones de reparto por regímenes de cuentas individuales como en Chile.
El mayor obstáculo para el crecimiento económico es el exceso de Estado; no la falta de oferta monetaria ni de inflación.
