Por: Sergio Villalta
El Partido Liberal Progresista (PLP) se ha proclamado como el único partido “liberal” en el actual escenario político costarricense. Entonces, siendo así las cosas, las personas tenemos el derecho a examinar si lo que se dice es congruente con lo que se hace.
El proyecto de ley número 24139
El líder del PLP, y excandidato presidencial, tuvo la iniciativa de presentar un proyecto de ley para cerrar RECOPE y además, prohibir la exploración de petróleo en suelo nacional. (Leer el proyecto aquí)
A) Examinemos el primer objetivo del proyecto de ley: cerrar RECOPE. Aquí el autor acierta en la tecla correcta. Durante la mayor parte del siglo XX el país careció de una empresa estatal que importara y vendiera combustibles.
No fue hasta la administración del expresidente Daniel Oduber (1974-1978), que se creó, por decreto ejecutivo, un monopolio en la importación y comercialización a gran escala de los combustibles fósiles; y se le asignó esa tarea a RECOPE.
Sin embargo, los abusos y las ineficiencias que por naturaleza genera un monopolio, son inherentes a cualquier ente estatal que opera en un mercado cautivo, como sucede y ha sido documentado ampliamente con RECOPE. Aquí no hace falta examinar con más detalle este propósito.
Lea: ¡Rompamos los monopolios creados por ley para crear riqueza y prosperidad!
B) Ahora examinemos el segundo propósito: prohibir la exploración de petróleo en el territorio nacional.
Cuando un “liberal” pide prohibir todo un sector de la economía, lo que hace es limitar la libertad de las personas para decidir cómo desean usar sus recursos y sus capitales.
De aprobarse esta prohibición, estaríamos ante una intervención arbitraria del Estado que va a distorsionar los precios y limitará al mercado en su función de satisfacer las necesidades de la sociedad.
Prohibir toda una industria (como la exploración petrolera), sin presentar evidencia concreta y comprobable de un daño sobre terceros, es abogar por la supresión de los derechos de propiedad y otorgarle un poder enorme al Estado.
Esta prohibición, que propone el “único partido liberal” por medio de su máximo líder, hará que el Estado decida cuáles recursos naturales deben ser aprovechados y cuáles no. Será el Estado el que nos dirá cuáles recursos naturales son “buenos” y cuáles son “malos”.
La prohibición hará que el Estado irrespete, mediante la autoridad formal que le otorga la fuerza de una ley, los derechos de propiedad y la libertad de las personas, y por ende, del mercado.
Por su misma naturaleza, el mercado es un constructo espontáneo, que permite la cooperación social. Esta prohibición que se sugiere rompe en mil pedazos este beneficioso proceso de colaboración entre los individuos que conforman el mercado. En consecuencia, será una grotesca forma de manipular la oferta potencial y los precios relativos de un recurso que la naturaleza nos brinda.
¿Un liberal o un planificador central?
El “liberal” que propone esta prohibición lo que logra es retratarse como un planificador, a la vieja usanza de los burócratas del Politburó, que decidían cuántas sombrillas o zapatos debían producirse en la Unión Soviética.
Hay que recordar que ningún planificador cuenta con toda la información necesaria, porque ni siquiera esa información existe, cuando el burócrata toma su decisión detrás de un escritorio.
Entonces, ¿qué clase de “liberal” piensa que puede tomar mejores decisiones en nombre de los individuos y usando como herramienta una ley? ¿Cuál es el “liberal” que desea atropellar las preferencias del mercado?
¿Cuál liberal prefiere ignorar las decisiones de millones de agentes en la economía, en vez de respetar los derechos de propiedad y la libertad de las personas para usar sus recursos y capitales de la forma que más les interesa y conviene?
De prohibición en prohibición
Si se logra aprobar este proyecto de ley, impulsado por el PLP y su líder parlamentario, ¿por qué no prohibir otras cosas? ¿Por qué no prohibir la exploración del carbón? ¿Del gas natural? ¿Del oro?
El Estado y sus agentes nunca están escasos de “razones y argumentos” para prohibir cierta actividad. Entonces, ¿por qué no prohibir mañana la carne bovina? ¿Por qué no el motor de combustión interna?
El liberal que después quiera oponerse a la prohibición de cualquier otra cosa (Bitcoin, automóviles autónomos, UBER, etc.), ¿con cuál autoridad moral podrá hablar, si antes apoyó prohibir la exploración petrolera y lanzar al basurero las preferencias del mercado?
Además, si una intervención estatal, absoluta y tajante, es algo “positivo” en la exploración petrolera, ¿por qué no sería esa misma intervención algo “positivo” también en el mercado de servicios y seguros médicos? ¿Por qué no en el mercado eléctrico? ¿Por qué no en el mercado de criptomonedas?
Esta prohibición, por la cual aboga el “único partido liberal” es incoherente con la doctrina, los valores y los principios liberales.
Además, también es contradictorio que un liberal la proponga; porque estaría pidiendo una intervención estatal de gran tamaño y potencia, para después criticar intervenciones gubernamentales menores y más débiles en otros asuntos. Un contrasentido mayúsculo.
