Sobre el proteccionismo a productos agrícolas

Andrés Ignacio Pozuelo Liberalismo

La protección o subsidio de una actividad económica siempre tendera a castigar a otro grupo económico más grande y relevante para la economía. Además, las actividades subsidiadas nunca encuentran un punto óptimo de eficiencia y la mala asignación de recursos hace que tarde o temprano desaparezcan. Por otra parte, desincentivan la producción en el resto de la cadena de valor.

En Latinoamérica, donde la cantidad de consumidores pobres es mayor a la cantidad de productores protegidos, las protecciones arancelarias terminan convirtiéndose en sistemas de redistribución de riqueza que va de pobres a ricos, y la falta de innovación e inversión real, termina convirtiendo a los mismos productores, en depredadores y beneficiarios crónicos de asistencias estatales.

Cuando protegemos a la agricultura, por ejemplo, lo que realmente estamos protegiendo es el estilo de vida en las ciudades, de los grandes empresarios agrícolas, pero estas protecciones van siempre en contra de los consumidores más pobres y nunca generan verdadera prosperidad en las zonas rurales.

Lo moral es, liberalizar, abriendo el mercado del arroz y de todos los productos agrícolas por completo, para que sea la competencia abierta, la que regule la calidad y los precios. No existe protección, subsidio, o privilegio estatal que no sea pagado en mayor grado por los más necesitados.