Las universidades públicas deben quedar excluidas del proyecto de empleo público pero sometidas a la libre competencia

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

Solo la libre competencia puede garantizar que los salarios de las empresas públicas se ajusten a su productividad. Solo la competencia puede garantizar calidad y bajos precios. Ningún burócrata, administrando la eventual aprobación del proyecto de ley de empelo público, está en capacidad de determinar el salario adecuado. De ninguna entidad.

Donde hay competencia, no puede haber subsidio y no puede haber Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) que para el 2021 equivale a ₡524 mil millones; es decir, 1.5% del PIB. ¡Urge eliminar el FEES y que las universidades se financien 100% con el cobro de matrícula!

Donde hay competencia, no puede haber barreras de entrada, y no puede existir un Conesup que determine la apertura de nuevas universidades. Conesup debe limitarse a calificar pero no debe limitar la oferta ni la competencia.

Como bien decía Hayek, precisamente por ser la educación algo tan importante es que esta debe estar libre de las manos del burócrata. Por ser tan importante la educación es que esta debe estar sometida a la más dura, irrestricta y libre competencia para garantizar la mejor calidad al más bajo precio posible con la mayor oferta posible.

¡No al FMI, no más impuestos, ni más endeudamiento!

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

Si eliminamos las pensiones con cargo al presupuesto (3.7% PIB), el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) (1.5% PIB) y el salario escolar (0.47% PIB) tendríamos un recorte del gasto público equivalente al 5.23% del PIB. Si aprobamos políticas de crecimiento económico podemos incrementar la recaudación fiscal en no menos del 1.7% del PIB.

Sumando la reducción del gasto propuesto más el incremento de la recaudación, tenemos una reducción del déficit fiscal equivalente al 6.90% PIB.

Lamentablemente los proyectos de ley contemplados en el acuerdo con el FMI no vendrán a resolver el problema fiscal que enfrentamos. Por el contrario, el aumento de los impuestos propuestos agravará la situación, aumentará del desempleo y ahuyentará a muchos inversionistas.

Sobre la exclusión de las empresas públicas del proyecto de ley de empleo público

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

Las empresas públicas no necesitan de una ley de Empleo Público para ajustar su salario a la competitividad. La mejor ley para regular el salario en las empresas públicas es someterlas a la más dura y libre competencia. Solo la competencia garantiza salarios justos y de acuerdo a la productividad.

El proyecto de ley de empleo público no contribuye al saneamiento de las finanzas públicas.

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

La idea de crear un solo régimen de empleo público es sana. Sin embargo, la forma como el Gobierno pretende que se haga esta reforma no es buena.

El proyecto de ley no viene a aliviar las finanzas públicas. Tampoco viene a reducir ni congelar la planilla del sector público. Lo que hace el proyecto de ley es duplicar funciones y a politizar el empleo público. También legitima los pluses y privilegios salariales del sector público y a promover al alza los salarios “bajos” del sector público.

Uber, libertad y derechos humanos

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

A Uber se le defiende por un asunto ético: a ninguna persona se le debe coartar su libertad para trabajar y ganarse el pan con el sudor de su frente. Es inmoral que un gobierno limite la cantidad de personas que deseen abrir una pulpería, una panadería o trasportar personas. Defender a Uber es defender la libertad para trabajar y la libertad a escoger.

Si un ser humano no está violando la libertad individual de un tercero, no hay razón alguna para que el gobierno meta sus narices. Por tanto, si el usuario de Uber no se queja, ¡no hay nada que arreglar, no hay nada que regular!

El sistema de cupones educativos y más allá

José Joaquín FernándezJosé Joaquín Fernández

Por: José Joaquín Fernández. Todos deseamos contar con un sistema educativo donde impere la excelencia al más bajo precio posible. Las diferencias empiezan cuando discutimos los medios para alcanzar estos loables objetivos. En la actualidad, damos por sentado que la educación es un asunto donde debe intervenir el gobierno, no solo en su financiamiento, sino también en la regulación de …